MIRAMAR

MIRAMAR

Things to do - general

El Vedado se extiende hasta el río Almendares y su desembocadura. La calle Calzada (calle 7ª), paralela al Malecón, atraviesa bajo el río por un túnel. En este punto comienza una zona de la ciudad que puede parecer un cambio no de barrio sino de país: Miramar, del municipio habanero de Playa. Se trata de la zona residencial que creció en la primera mitad del siglo XX para alojar a las clases altas. Presenta un urbanismo ordenado en amplias manzanas rectangulares separadas por calles -nombradas con números todas ellas- y a veces interrumpidas por plazas ajardinadas con templetes centrales entre imponentes ficus.

El eje principal es la Quinta Avenida -con un ancho bulevar central-, pero también las paralelas Tercera y Séptima están adornadas con tantos árboles -exuberantes flamboyanes, carolinas, almendros rojizos, palmeras, ficus…- como con un inacabable jardín. Una buena parte de las suntuosas casas ajardinadas, construidas según diversos estilos entre los que predomina el colonial -con sus porches bajo columnas, cómo no-, fueron abandonadas con el triunfo de la revolución de 1959. Las de las avenidas principales alojan embajadas e instituciones públicas, lo que se adivina por su perfecto estado de revista. En el resto del barrio, en el que predomina ostensiblemente la población blanca, la unidad urbanística y arquitectónica se mantiene, pero las manos privadas no logran tal grado de conservación en sus viviendas.

La Avenida Primera -junto al mar- ya no es malecón, pues no tiene muro de defensa. El litoral aquí está suavizado por la mano humana y se encuentran algunos puntos de fácil acceso al agua que algunos aprovechan para tomar un baño. En esta zona se enclavan dotaciones hoteleras importantes -Meliá Habana, complejo Comodoro, etcétera-, el Centro de Negocios y algunas de las paladares (casas de comida) más exclusivas. Otros lugares de interés turístico son el Acuario Nacional (Avenida 1ª con la calle 60), la Maqueta de La Habana (calle 28 entre 1ª y 3ª) o el famoso cabaret Tropicana (bastante al sur, en la calle 72 A). Y, aunque no sea precisamente por razones estéticas, hay que echar un vistazo a la embajada de Rusia (en la Quinta Avenida con la calle 60), de la antigua Unión Soviética hasta 1990. Es preceptivo también un paseo para disfrutar del bellísimo barrio de Miramar, pero las dimensiones aconsejan contar con un coche porque resultan inabarcables.

Para coronar una experiencia en La Habana más exclusiva, hay que acercarse, continuando por la Quinta Avenida hasta la calle 248, más allá del río Jaimanitas, a la Marina Hemingway. Se trata de un complejo náutico para yates deportivos y de pesca que incluye también hotel, restaurantes, sala de fiestas y canales de agua marina para aparcar los barcos o simplemente darse un baño. Pocos visitantes conocen el lugar, donde también es posible alquilar -a precios bastante razonables- un paseo en yate hasta los cayos cercanos.

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